COMENTARIO

 Jc 11,37 

La hija de Jefté pidió a su padre que retrasara el cumplimiento de su promesa para que pudiese «llorar su virginidad», esto es, lamentarse de haber perdido la vida sin haberse casado ni concebido ningún hijo. Éstas eran las aspiraciones de toda mujer israelita y no alcanzarlas constituía un motivo de vergüenza y dolor.

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