COMENTARIO
A pesar de que Sansón rompió su nazareato, Dios no lo abandonó del todo. Cuando su cabello volvió a crecer y Sansón elevó su oración a Dios desde la desgracia, el Señor se puso de nuevo a su favor devolviéndole su fuerza prodigiosa. Dios nunca se olvida de sus elegidos aunque ellos hayan sido infieles. Cuando, pasado el tiempo, recapacitan y acuden de nuevo a Él, el Señor responde a sus oraciones.