COMENTARIO
«Terafim». No se sabe con exactitud qué eran. Probablemente se trataba de ídolos antropomórficos (cfr 1 S 19,13-16), de origen extranjero, que servían para obtener oráculos (Ez 21,26; Za 10,2) y que en ocasiones las familias conservaban, quizá como dioses protectores (cfr Gn 31,19). Esta práctica supersticiosa fue reprobada por los profetas (cfr Os 2,7-5; Jr 2,5-13.27-28, etc.), y perseguida en la reforma del rey Josías de Judá (cfr 2 R 23,24).