COMENTARIO
Como ya se ha señalado, Noemí significa «mi agrado». Pero cuando regresa a Belén después de haber perdido a su marido y a sus hijos pide que ya no se le llame Noemí sino Mará, «amargura». Saday es uno de los nombres con los que se designa a Dios en el Antiguo Testamento (cfr nota a Gn 17,1).