COMENTARIO
Con las primeras intervenciones de Samuel comienza en Israel la instauración de la monarquía que se ha de prolongar hasta el destierro de Babilonia. Serán años trascendentales para la vida y la religiosidad del pueblo elegido que irá aprendiendo, bajo la guía de los profetas, el alcance de los acontecimientos que habrá de protagonizar.
Antes de narrar el gobierno del primer rey, Saúl, estos cinco capítulos relatan las dificultades de su elección. Dan pie a una reflexión sobre la necesidad y validez de la institución monárquica como tal. De hecho hay narraciones favorables a la monarquía (cfr 9,1-10,16; 11,1-15) frente a otros textos abiertamente antimonárquicos (cfr 8,1-22; 10,17-21; 12,1-15). Es posible que en los últimos años de Samuel (siglo XI a.C.) existieran ya las dos corrientes contrapuestas; pero es más probable que las reflexiones antimonárquicas sean de un autor deuteronomista tardío (siglo VI a.C.), que se muestra contrario a la monarquía porque conoce los desastres que han acarreado los reyes. En cualquier caso, hay que subrayar que la intención del último redactor del libro es interpretar la historia con sentido teológico, mostrando cómo el Señor interviene en los asuntos de los hombres, unas veces permitiendo las perversiones de los dirigentes, otras castigándolas para provocar la conversión. La enseñanza principal es que el Señor nunca permanece indiferente.