COMENTARIO
A modo de introducción estos versículos señalan las hostilidades entre israelitas y filisteos, y la victoria de los primeros en todas las escaramuzas. La intención del autor sagrado es subrayar la protección divina. No es, por tanto, extraño que pase a segundo plano la exactitud en la cronología de los hechos y en los datos topográficos.
Así el v. 1 en hebreo dice que «Saúl tenía un año cuando empezó a reinar y reinó durante dos años»; el texto griego no lo traduce, y otras versiones interpretan «que era como un niño de un año» (Símaco), que «era inocente» (Targum). Lo cierto es que utiliza una fórmula técnica que incluía la edad del nuevo rey (cfr 2 S 2,10; 5,4 etc.), pero se dan cifras imposibles o se evitan cifras exactas para rebajar el protagonismo de Saúl. Nuestra traducción se apoya en el sentido de las distintas versiones antiguas.
En cuanto al escaso rigor geográfico, la ciudad de Micmás parece estar bajo el dominio de Saúl (v. 2-4) y bajo el de los filisteos (v. 5). Se menciona por vez primera a Jonatán (v. 2), pero no se indica que es hijo de Saúl. Estas imprecisiones en los datos secundarios no empañan la importancia del acontecimiento central del relato que se va a narrar a continuación: la osadía de Saúl al ejercer funciones sacerdotales sin contar con Samuel (13,9).