COMENTARIO
Como episodio independiente del anterior, se relata la acogida de David en la corte al servicio de Saúl; pero lo que aquí se pone de relieve es la decadencia del viejo rey Saúl y la vitalidad del joven David: el espíritu del Señor se había alejado de Saúl (v. 14) y un nuevo espíritu le perturbaba (v. 16) hasta hacerle caer en una depresión enfermiza y crónica (v. 23; cfr 18,10). David, en cambio, es un joven apuesto lleno de vitalidad (v. 18), capaz de alegrar con su música al propio rey (v. 21). El centro del episodio es la expresión dicha de pasada por uno de los cortesanos: «El Señor está con él» (v. 18).