COMENTARIO

 1 S 18,6-16 

Pronto la admiración de Saúl por David tras la derrota de Goliat se transformó en envidia y celos. A la vez que crece el aprecio y el entusiasmo de los ciudadanos que incluso inventan una canción (cfr 21,12; 29,5), crece también la envidia del rey. El intento de matar a David (cfr 19,9-10) confirma la malicia y torpeza de Saúl frente a la habilidad de David. La clave de este episodio está expresada categóricamente: «El Señor estaba con David y se apartaba de él (Saúl)» (v. 12; cfr 18,28). Los éxitos (18,5.14-15) hay que atribuirlos a la destreza del joven David, pero sobre todo a Dios que le protege.

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