COMENTARIO

 1 S 22,1-5 

David comienza su actividad de dirigente y de estratega, y lo hace repitiendo el gesto de los elegidos del Señor: desprendiéndose de su familia (v. 3), como hizo Abrahán (cfr Gn 12,1), y siguiendo el consejo de quien Dios ha puesto en su camino (v. 5), como Moisés (cfr Ex 3,7). Desprendimiento y obediencia son virtudes exigidas a quienes tienen una misión importante en la historia de la salvación. Jesucristo pedirá también dejar familia y bienes con total radicalidad (cfr Lc 14,26) y ser dóciles a la palabra del Señor (cfr Lc 11,28). «Renunciar a la propia vida significa no buscar nunca la propia voluntad sino la voluntad de Dios, y hacer del querer divino la norma única de la propia conducta» (S. Gregorio de Nisa, De instituto christiano).

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