COMENTARIO
Saúl, guiado por la denuncia traidora de algunos de Zif, está a punto de dar alcance a David, pero una incursión de los filisteos en la parte opuesta del país le hace interrumpir la persecución (v. 28). Hasta los enemigos más irreconciliables parecen favorecer a David, y así queda patente cómo Dios le protege. Es significativo que David, aguerrido soldado al frente de un ejército de valientes, rehúsa enfrentarse con Saúl; pone así de manifiesto que su acceso al trono no será por derrocamiento de su predecesor sino por aclamación del pueblo, cumpliéndose de este modo el designio divino.