COMENTARIO

 1 S 29,1-11 

El rechazo de David por parte de los filisteos sería irrelevante si no fuera porque la batalla que se está preparando será la última para Saúl y sus hijos. David no sólo no participó en ella, sino que ni siquiera estaba en el país de los filisteos; por tanto nunca podrá ser acusado de haber subido al trono asesinando a Saúl.

Por otra parte, David muestra una vez más su astucia al engañar a Aquis y su sagacidad al conseguir abandonar el país enemigo como si fuera un aliado suyo. El autor sagrado al reseñar los engaños frecuentes de David, que pueden resultar sorprendentes al lector formado con criterios del Nuevo Testamento, no alaba la mentira, sino que, por contraste con la necedad de los filisteos, resalta la sagacidad del futuro rey de Israel. Y, por encima de todo, con estos recursos literarios confirma que el Señor concede el éxito a todas las empresas de David.

Volver a 1 S 29,1-11