COMENTARIO
La batalla contra los amalecitas manifiesta que David está dotado de las cualidades que se esperan de un buen rey de Israel: antes de tomar una decisión de importancia acude al Señor para confortarse y para consultar (vv. 6-8), mostrando así la piedad que es indispensable en el rey. Además es un gran estratega al dirigir con eficacia su ejército poco numeroso (vv. 9-10); es sagaz y sabe aprovechar la debilidad de un egipcio para sorprender al enemigo (vv. 11-16); es ejemplar en el comportamiento con los enemigos al consagrar al anatema a los amalecitas, en contraste con lo que tiempo atrás había hecho Saúl (cfr 15,16-23); y finalmente sabe granjearse la confianza de los suyos al distribuir el botín entre todos sus hombres, haciendo partícipes incluso a los que no habían tomado parte en el combate (vv. 21-24). Este nuevo éxito de David es señal de que el Señor le protege y de que sus batallas son distintas y, sobre todo, entabladas muy lejos de la que va a acarrear la muerte a Saúl.