COMENTARIO

 2 S 2,1-7 

El itinerario del ascenso al trono de David había comenzado en Belén cuando fue ungido por Samuel en una ceremonia privada (cfr 1 S 16,1-13). Sin embargo, ahora, en Hebrón, ignorando lo ocurrido en Belén, David es «ungido» por los hombres de Judá como rey de Judá (v. 4). Se trata más bien de un acto político de reconocimiento o entronización. A partir de ahora el rey de Judá tendrá que ir superando muchas dificultades hasta ser constituido también rey de Israel (5,1-5).

David llevó a cabo la primera gestión diplomática con aquellos de Yabés de Galaad que se habían portado lealmente con Saúl. En la fórmula de saludo (v. 7) se compromete con ellos con la misma lealtad que había mostrado con Saúl, y, a la vez, les sugiere que sigan el ejemplo de los de la casa de Judá aceptándolo como rey.

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