COMENTARIO
La primera confrontación bélica entre Israel y Judá es relatada como una lamentable guerra civil en la que los intentos de reconciliación resultan fallidos (vv. 20-23). La batalla tiene lugar en dos escenarios diferentes: en el primero (vv. 12-16) se entabla un duelo entre iguales para dilucidar la victoria; todos quedan vencidos por igual y, sin embargo, la batalla continúa de modo encarnizado; finalmente la victoria favorece a los hombres de David (v. 17). El segundo escenario presenta la pelea personal entre Joab, el lugarteniente de David, y sus hermanos frente a Abner, el lugarteniente de Saúl (vv. 24-32). El proceso es el mismo: muere uno de los tres hermanos, Asael (v. 23), y se intenta y se alcanza un acuerdo de paz entre los contendientes (vv. 26-30). Sin embargo, la guerra entre el norte y el sur continúa hasta que finalmente los de Judá terminan con más ventaja y poco a poco se van afianzando (cfr 3,1). En esta primera escaramuza no interviene David, que siempre se muestra como artífice de la unidad entre los dos reinos y no como causa de las desavenencias entre ellos.