COMENTARIO

 2 S 3,33-34 

La lamentación está cargada de ironía: Abner, el heroico lugarteniente de Saúl, ha muerto víctima de una burda estratagema; ni siquiera ha tenido el honor de morir luchando en el campo de batalla, como lo tuvieron Saúl y Jonatán (cfr 1,19-23). En aquella época se consideraba una deshonra la muerte de un soldado fuera del combate. Por otra parte, como han comentado los Santos Padres, el canto fúnebre es una muestra de la lealtad de David: «David con este gesto enseña que hay que mantener la fidelidad prometida incluso con los adversarios, y que hay que reconocer el valor también de los enemigos» (S. Ambrosio, De apologia David 7,36).

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