COMENTARIO

 2 S 9,1-20,26 

Comienza el relato sobre la sucesión de David. Estos capítulos junto con los dos primeros del libro siguiente (cfr 1 R 1-2) presentan gran homogeneidad literaria y van orientados a justificar la subida al trono de Salomón a pesar de que él no era el primogénito. Se cuentan con crudeza las insidias de la corte: adulterios, crímenes, envidias, venganzas…, y se deja bien claro que el Señor cumple las promesas hechas por medio de Natán, y que Salomón llega a ser rey no tanto por méritos propios, ni por su protagonismo en las intrigas, sino por designio de Dios que va rechazando, uno a uno, a todos los aspirantes; ninguno era digno. En todas estas peleas cortesanas resalta la conducta prudente y religiosa de David frente a los delitos y traiciones de quienes le rodean.

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