COMENTARIO

 2 S 10,1-19 

Las batallas contra amonitas y arameos sirven para contrastar el trato leal de David frente a la respuesta descortés y cruel del joven rey amonita (vv. 1-5), así como el valor de David y la habilidad de sus tropas frente a la torpeza de los arameos que sucumben y caen en el combate (vv. 15-19). Sin embargo, la contienda con los amonitas no termina sino que será el marco del episodio de Urías y de Betsabé narrado en los capítulos siguientes. De esta forma el autor sagrado pone de manifiesto cómo el rey generoso, sabio y valiente llegará a hacerse egoísta, necio y cobarde cuando se deja llevar por la pasión.

Joab, que al paso de los años tendrá un protagonismo importante como hombre ambicioso y sin escrúpulos en medio de las intrigas de palacio, aparece aquí como extraordinario estratega militar (vv. 6-14), capaz de salir victorioso en las contiendas bélicas regresando inmediatamente a la corte de Jerusalén. Es un ejemplo de hombre leal que terminará corrompiéndose por la ambición de poder y la codicia.

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