COMENTARIO

 2 S 12,26-31 

El relato del delito de David termina donde comenzó (cfr 10,1-19): con las guerras amonitas. Pero aquí el final es feliz: el rey David conquista y hace suya la capital de Amón, arrebata la corona de Milcom, que etimológicamente significa «rey de ellos» (de los de Amón), hace esclavos a los amonitas y regresa en triunfo a Jerusalén. El rey y el reino vuelven a recobrar la serenidad y la calma frente a los pueblos vecinos.

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