COMENTARIO
Como contrapunto a la salida de David se narra la entrada de Absalón en Jerusalén; aquélla fue humillante pero terminará gloriosa; ésta parece gloriosa, pero terminará en desgracia.
El interrogatorio de Jusay es significativo (vv. 15-19). En la respuesta ambigua Jusay reconoce que lo que está en juego no es la lealtad a David o Absalón, en cuanto individuos, sino al que verdaderamente es el elegido de Dios (v. 18). Por tanto no se trata de una cuestión política sino religiosa.
La toma del palacio real y de las concubinas significaba la instauración del nuevo rey. Así lo entiende Ajitófel. Sin embargo, en el libro este hecho queda reseñado como cumplimiento del castigo impuesto a David de que sus mujeres serían deshonradas en público (cfr 12,11). Incluso la tienda nupcial es colocada sobre la terraza desde donde David tramó el adulterio (cfr 11,2).