COMENTARIO
Comienza la batalla que será dura y definitiva para los hombres de Absalón (vv. 7-8). David dirige la estrategia organizando las tropas (vv. 1-2), sabe escuchar prudentemente los consejos de sus generales (vv. 3-4) y, sobre todo, manifiesta sus sentimientos paternales respecto a Absalón (v. 5). Más aún, el rey David, con una grandeza de ánimo que contrasta con la frialdad castrense de Joab, parece emprender con desgana esta batalla como previendo un desenlace no deseado. De hecho no intervino en la batalla (v. 4) y además su recomendación más insistente fue la de respetar la vida de Absalón, su hijo rebelde.