COMENTARIO

 2 S 19,1-8 

David, en el llanto por su hijo, muestra su entrañable amor de padre, sus sentimientos profundamente humanos (cfr 12,15-18); Joab, en cambio, muestra su faceta más despiadada exigiendo con amenazas al rey (v. 8) que interrumpa el duelo. El dolor de David por la muerte de su hijo, a pesar del mal comportamiento de éste, resalta la grandeza del rey y su corazón de padre, figura del corazón de Cristo que llora por la ingratitud y rebeldía de los hombres hacia su Padre Dios (cfr Lc 19,41-42).

A pesar de la desgracia que le ha supuesto la pérdida de Absalón, David tiene que sobreponerse y anteponer su responsabilidad de rey a la piedad paterna.

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