COMENTARIO

 2 S 23,8-39 

La organización del ejército de David es señal de la estabilidad del pueblo como nación; David no es un líder carismático que recluta voluntarios de forma aleatoria para gestas esporádicas, sino un rey bien asentado y rodeado de un ejército estructurado jerárquicamente.

El texto hebreo contiene algunas incongruencias, pero con ayuda de la versión griega, y con los textos paralelos del libro de las Crónicas (cfr 1 Cro 11,10-47; 27,1-15) se puede reconstruir bastante bien. En todo caso, queda clara la organización del ejército en tres bloques y al mando de tres grandes personajes —«los Tres»— que forman la cúpula y están más próximos al rey. En un grado inferior hay treinta grupos al mando de otros tantos jefes —«los Treinta»—, que constituyen un cuerpo de generales o dirigentes. Esta misma organización es conocida en otros pueblos vecinos como en el ejército del faraón egipcio Ramsés II.

Las hazañas de «los Tres» son relatos idealizados para justificar su elección y poner de relieve las dotes de gobierno de David que ha sabido rodearse de los mejores.

Volver a 2 S 23,8-39