COMENTARIO
Desaparecidos Amnón (cfr 2 S 13,30), Absalón (cfr 2 S 18,14), y al parecer Quilab, el segundo hijo de David (cfr 2 S 3,2-4), se disputan la sucesión Adonías, el mayor de los hijos que le quedaban, y Salomón. Finalmente este último se hace con el trono gracias a la actuación de su madre Betsabé y del profeta Natán; pero el relato deja entrever que la acción calculada de ambos tiene como resultado precisamente lo que Dios tenía dispuesto para la sucesión de David (cfr 2,16-24).