COMENTARIO
David contaría unos setenta años. El recurso a una joven virgen que le diera calor era un remedio terapéutico; pero el texto, al señalar que David no la conoció, está indicando que no había más hijos aspirantes al trono, y además su falta de fuerzas y, en consecuencia, su incapacidad para hacer de rey. Sunem, una ciudad cerca de Yizreel (cfr Jos 19,18), era el lugar de origen de la muchacha; ésta nada tiene que ver, excepto la asonancia del nombre, con la sulamita que aparece en el Cantar de los Cantares. En la figura de aquella joven y en la relación de David con ella se ha visto una imagen de la sabiduría que acompañaba al padre de Salomón (S. Jerónimo, Epistulae 52,3), así como de la virtud de la castidad (Quodvultdeus, De promissionibus 2,27).