COMENTARIO

 1 R 2,26-27 

Para Salomón, el sacerdote Abiatar era reo de muerte por haber apoyado la pretendida ascensión al trono de Adonías; pero, por ser persona sagrada, sólo le castiga con el destierro. Anatot era una pequeña aldea al noroeste de Jerusalén donde continuó la línea sacerdotal de Leví, mientras que en Jerusalén quedó la de Sadoc. De Anatot procederá más tarde el profeta Jeremías (cfr Jr 1,1). En el conjunto de la narración deuteronómica de la historia, el destierro de Abiatar se debe a los pecados de los hijos de Elí (cfr 1 S 2,27-36; 3,11-14). Salomón ha sido el ejecutor inconsciente de una decisión divina.

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