COMENTARIO

 1 R 3,16-28 

El lugar que ocupa este relato en el desarrollo de la narración sirve para expresar y confirmar la sabiduría que Dios concedió a Salomón. Éste, en un juicio de extrema dificultad por la falta de testigos, sabe encontrar en el sentimiento materno la prueba evidente de la verdad. Se trata de un tema que se encuentra de forma parecida en literaturas orientales, pero es a partir de la Biblia como se ha hecho popular y conocido.

Los Santos Padres han leído en estas dos mujeres significados más profundos. Así, San Ambrosio identifica a aquellas mujeres con la fe y la tentación, ya que esta última, «perdida su descendencia por causa de haber vivido según la carne y por el adormecimiento de la mente, intenta arrebatar el fruto de la descendencia de aquélla» (De virginitate 1,3). San Agustín ve en el pasaje otro significado, según los aspectos que se consideren a propósito de él: «El juicio ante el rey entablado por ambas mujeres nos invita a luchar por la verdad, a rechazar la hipocresía como madre falsa del don espiritual de la Iglesia. (…) Veo que estas dos mujeres en una misma casa significan también dos linajes de hombres en una Iglesia; uno, el de aquellos a quienes domina la simulación; otro, el de aquellos en quienes reina la auténtica caridad» (Sermo 10: De Iudicio Salomonis 4-5).

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