COMENTARIO

 1 R 8,54-55 

El cambio de posición corporal indica la distinta forma de oración: antes, de rodillas, con las manos extendidas, reflejaba la súplica humilde; ahora, de pie, denota la oración de bendición sobre el pueblo. «Esta necesidad de asociar los sentidos a la oración interior responde a una exigencia de nuestra naturaleza humana. Somos cuerpo y espíritu, y experimentamos la necesidad de traducir exteriormente nuestros sentimientos. Es necesario rezar con todo nuestro ser para dar a nuestra súplica todo el poder posible. Esta necesidad responde también a una exigencia divina. Dios busca adoradores en espíritu y en verdad, y, por consiguiente, la oración que sube viva desde las profundidades del alma. También reclama una expresión exterior que asocia el cuerpo a la oración interior, porque esta expresión corporal es signo del homenaje perfecto al que Dios tiene derecho» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2702-2703).

Volver a 1 R 8,54-55