COMENTARIO
Estas palabras que el Señor dirige a Salomón contienen la clave para comprender lo que va a suceder a la muerte del rey. Aunque el pecado de Salomón ha merecido que el reinado sea retirado de su casa y de su descendencia, Dios es fiel a sus promesas y cumple lo que prometió a David (cfr 2 S 7,12-15) y al mismo Salomón (cfr 1 R 9,3), dejando la tribu de Judá con la ciudad de Jerusalén bajo el reinado de un descendiente de Salomón y, en consecuencia, de David. De esta forma se resalta que si se mantuvo el reino de Judá y su capital Jerusalén, fue debido únicamente a la promesa y fidelidad divinas.