COMENTARIO

 1 R 13,1-10 

El hombre de Dios venido de Judá tiene ya los rasgos de un profeta al estilo de los que aparecerán a continuación; el modo de expresar sus oráculos recuerda al profeta Amós, que también tuvo dificultades en Betel (cfr Am 7,10-17). Sin embargo, el contenido del oráculo supone unas circunstancias posteriores. La maldición que pronuncia contra el altar, precisamente en el momento solemne en que está oficiando el rey, expresa con claridad que Dios aborrece el culto que allí se realiza, y que la reforma que llevará a cabo el rey Josías unos tres siglos después, suprimiendo todos los lugares de culto excepto el Templo de Jerusalén (cfr 2 R 23,15), entraba en los planes divinos.

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