COMENTARIO
En el reino del Norte las dinastías se suceden con rapidez, al hilo de golpes de estado impulsados por intereses personales, pero, en el fondo, se deben a la mala conducta de los reyes y al castigo divino anunciado por los profetas. En el caso concreto de la caída de la familia de Basá confluyen la indolencia de su hijo Elá, mientras el ejército está peleando, y el oráculo pronunciado por el Señor. Continuar e incluso incrementar los pecados de idolatría de Jeroboam es una constante en el reino del Norte.