COMENTARIO
La brevedad del reinado de Zimrí será recordada de forma proverbial en 2 R 9,31. Para el autor sagrado la causa última del final trágico de este rey será la misma que provoca la ruina de cada uno de los reyes o dinastías de Israel: el hacer el mal a los ojos del Señor (v. 19). Ninguno de estos reyes de Israel —excepto Jeroboam— lo ha sido por designio divino, sino por ambiciones personales (Zimrí), herencia o, ahora, por designación del pueblo (Omrí). Pero incluso en este último caso, puesto que no existía ninguna palabra profética al respecto, se deriva hacia una guerra civil que sólo soluciona las cosas por la fuerza.