COMENTARIO

 1 R 16,29-34 

Ajab tuvo un largo reinado y siguió la política de alianzas con reyes extranjeros iniciada por su padre. Fue un tiempo de esplendor para Israel y para su capital Samaría. Pero eso carece de importancia para el hagiógrafo, que sobre todo ve en Ajab al rey que estuvo a punto de sustituir el culto oficial al Señor Dios de Israel por el culto a Baal, el dios cananeo y fenicio. Jezabel jugó en ello un importante papel como lo habían hecho, si bien a nivel más reducido y personal, las mujeres extranjeras desposadas por Salomón (cfr 11,1-8) y la abuela de Asá en Judá (cfr 15,13). Pero Dios velaba por su pueblo y por eso mandará hasta Ajab al profeta Elías, intrépido defensor del culto al verdadero Dios. La lucha del profeta por esa causa durante el reinado de Ajab hará que el autor sagrado prolongue la historia de este reinado hasta 22,39-40 insertando en ella la actividad de Elías.

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