COMENTARIO
El «torrente Querit», de localización incierta, podría ser un barranco afluente por el norte del río Yarmuc. El alimento recibido por el profeta recuerda el que Dios daba a su pueblo en el desierto (cfr Ex 16,8-12).
San Agustín descubre en este pasaje una alegoría de Cristo y de su Iglesia: «El beato Elías es tipo del Salvador y Señor. Así como Elías sufrió la persecución por parte de los judíos, el verdadero Elías, nuestro Señor, fue rechazado y condenado por los mismos judíos. Elías dejó a su gente y Cristo dejó la sinagoga. Elías marchó al desierto y Cristo vino al mundo. Elías era alimentado en el desierto por medio de los cuervos, y Cristo es confortado en el desierto de este mundo por la fe de los gentiles. Aquellos cuervos que servían al beato Elías por orden del Señor eran figura del pueblo de los gentiles. Por eso se dice de la Iglesia de los gentiles: “soy negra pero hermosa, hijas de Jerusalén”. ¿Por qué negra y hermosa? Negra por la naturaleza, hermosa por la gracia. ¿Por qué negra? “Porque fui concebida en iniquidad y en pecado me concibió mi madre”. ¿Por qué hermosa? “Rocíame Señor con el hisopo y quedaré limpio, lávame y quedaré más blanco que la nieve…”» (Sermones atribuidos a San Agustín, Sermones 40,1).