COMENTARIO

 1 R 20,1-21 

Se trata ahora de Ben-Hadad II, sucesor de Ben-Hadad I que aparece en 15,18. Las pretensiones del rey de Siria no quedaban ya en que Ajab reconociese su superioridad y le pagase tributo, sino que llegaban a querer adueñarse de hecho de la ciudad de Samaría. Aunque Ajab no busca la ayuda de Dios, sin embargo le es enviado un profeta que le predice la victoria. La aparición de este profeta anónimo significa en el conjunto de la historia que si Ajab venció en las guerras contra Siria fue porque ésta era la voluntad de Dios en favor de su pueblo.

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