COMENTARIO
Habían pasado tres años sin guerra pero, a pesar del tratado aludido en 20,34, los sirios no habían devuelto a Israel Ramot-Galaad, ciudad situada junto al río Yarmuc en Transjordania y que había sido propiedad israelita desde los tiempos de Josué (cfr Jos 20,8; 1 R 4,13). Ahora Ajab decide apoderarse de ella por la fuerza con ayuda del rey de Judá con el que había emparentado (cfr 2 R 8,18) y con el que estaba en paz. El interés del pasaje no está centrado tanto en el hecho militar, que fue un fracaso, cuanto en mostrar cómo el Señor guía los acontecimientos de modo que se cumple la palabra que Él pronuncia mediante los verdaderos profetas.