COMENTARIO

 1 R 22,1-12 

El que la iniciativa de consultar al Señor parta de Josafat, rey de Judá, está indicando ya la recta conducta religiosa de este rey (cfr 22,43) frente a la despreocupación de Ajab, rey de Israel, que planea la empresa sin contar para nada con Dios.

La actitud y la conducta del rey Ajab en este episodio no deja de recordar a aquellas personas que actúan de hecho guiadas por un ateísmo práctico, y sobre las que el Concilio Vaticano II decía: «Sin duda, aquellos que voluntariamente se esfuerzan por alejar a Dios de su corazón y evitar las cuestiones religiosas, sin seguir el dictamen de su conciencia, no carecen de culpa» (Gaudium et Spes, n. 19).

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