COMENTARIO
El empeño del rey por detener al profeta se debía a que de esa forma le obligaría a retractarse o le mataría, de manera que, según la mentalidad de la época, dejaría de cumplirse el oráculo y quedaría sin efecto. Pero lo que el rey consigue es precisamente lo contrario: se ratifica el oráculo (cfr v. 16) y después se cumple (cfr v. 17). Interpretando el texto hebreo, las versiones latinas traen «reinó en su lugar su hermano Joram».