COMENTARIO
El manto es el símbolo de la autoridad de aquel a quien pertenece y, en este caso, de la posesión del espíritu profético (cfr 1 R 19,19-21). Con él Eliseo repite el prodigio sobre las aguas que antes había realizado Elías; pero ahora para pasar en dirección a la tierra de Israel como hiciera antiguamente el pueblo bajo las órdenes de Josué (cfr Jos 3,14-17).
Al ver el prodigio realizado por Eliseo, los profetas le reconocen como el auténtico sucesor de Elías (v. 15); pero quieren comprobar que no se trata de un traslado a otro lugar de la tierra, según se pensaba a nivel popular que le había sucedido a Elías (cfr 1 R 18,12).