COMENTARIO

 2 R 3,20-27 

El error de los moabitas confundiendo las aguas con sangre parece indicar que lo que se produjo fue una inundación imprevista en el campamento de los israelitas, quizá motivada por lluvias torrenciales caídas en otros lugares (cfr v. 17). De esta forma el mismo fenómeno sirve para remediar la necesidad de agua del ejército de Israel, y para darle la victoria sobre el enemigo. Se cumple admirablemente la profecía de Eliseo.

El v. 27 recuerda como costumbre abominable e impía de los moabitas el sacrificio de niños a la divinidad. En el texto no queda claro si los israelitas se retiraron al ver tal acción, como señal de repulsa; o si más bien «se desató la ira contra los israelitas» en cuanto que se produjo un feroz contraataque de los moabitas exaltados por aquel sacrificio.

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