COMENTARIO
La manifestación del verdadero Dios a través del profeta Eliseo no sólo alcanza a los israelitas, sino también a los extranjeros y, en concreto, a un hombre de Siria, nación con la que Israel estaba en permanente conflicto (cfr 1 R 20; 22; 2 R 6,8-23). Nuestro Señor Jesucristo citará esta curación, junto con el milagro de Elías en favor de la viuda de Sarepta (cfr 1 R 17,17-24), cuando fue rechazado por sus paisanos de Nazaret para hacerles ver el carácter universal de su misión, y que si ellos no querían escuchar su palabra, Dios atraería a otros pueblos.