COMENTARIO
Este incidente viene a resaltar la gratuidad de la curación de Naamán como don de Dios que era. La verdadera recompensa del profeta había sido ver la fe del general sirio. No lo entiende así el criado de Eliseo que usurpa la autoridad de su amo para sacar un beneficio personal. Con ello comprometía aquella gratuidad divina y el honor y credibilidad del profeta. Pero es imposible engañar a Dios y al verdadero profeta. Curiosamente Guejazí recibe la riqueza de Naamán y también su misma enfermedad.