COMENTARIO
El hagiógrafo vuelve al esquema habitual para presentar a los reyes, pero en este caso, aun tratándose de un rey de Judá, silencia el nombre de la madre quizá porque el nuevo rey había sido corregente con su padre durante cinco años y lo que sucede ahora es que comienza a reinar él solo (cfr 1,17; 3,1), incluso viviendo todavía su padre, según el texto hebreo. Muchas versiones, sin embargo, entre ellas la de los Setenta, omiten la frase «mientras Josafat era rey de Judá» (v. 16) porque ya se había hablado de la muerte de este rey al presentar el esquema de su reinado (1 R 22,51).
El pasaje destaca la mala conducta del nuevo rey de Judá debida a la contaminación de la idolatría del reino del Norte. La causa fue haber emparentado con los reyes de Israel.
Las rebeliones contra Judá, difíciles de precisar históricamente, sirven en el texto para mostrar cómo a un rey que actúa mal en relación con Dios, también le van mal las cosas en el orden político.