COMENTARIO

 2 R 9,1-10 

La acción de Eliseo representa el cumplimiento de la orden que Dios había dado a su maestro, el profeta Elías (cfr 1 R 19,16). Si no va Eliseo personalmente a ungir a Jehú es quizá por no llamar la atención, pues su presencia entre los jefes del ejército podía haber levantado sospechas. También podría deberse a la edad de Eliseo. Es la primera vez que Dios ordena la unción de un rey de Israel, de forma semejante a como fueron ungidos Saúl (cfr 1 S 10), David (1 S 16) o Salomón (1 R 1,11-31). Aunque cada dinastía que había ocupado el trono de Israel lo había hecho por designio divino y con intervención de un profeta (así Jeroboam según 1 R 11,29-39; Zimrí según 1 R 16,1-4.12), solamente Jehú recibe la unción real por orden del Señor. Este dato indica ya el carácter especial de este rey de Israel. Así lo muestran las palabras de los oráculos de los vv. 6-8 cuyo contenido va más allá de la mera orden dada por Eliseo a su criado en el v. 3.

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