COMENTARIO
Jehú había luchado contra el culto a Baal procedente de Canaán y ajeno a la tradición de Israel, un culto idolátrico. Por eso recibe recompensa del Señor (v. 30). Pero para el autor sagrado aquel celo de Jehú no era suficiente, puesto que el culto al Señor, Dios de Israel, que se realizaba en el reino del Norte no era legítimo (v. 31). Había sido introducido por Jeroboam, y sus símbolos inclinaban a la idolatría (cfr 1 R 12,28-29). De ahí que ese reinado se valore negativamente, y que los reveses que Jehú sufre frente a los enemigos exteriores sean presentados como castigo de Dios a Israel.