COMENTARIO
Entre los reyes del reino del Norte, Jehú fue el defensor del culto al Señor y el destructor del culto a Baal. Por eso Dios le prometió que su dinastía tendría continuidad por cuatro generaciones (10,30). Esa promesa se va cumpliendo con los reinados de Joacaz (vv. 1-9) y Joás (vv. 10-13). Estos reyes, aunque reprobables para el autor sagrado como todos los reyes del Norte, practican el culto al Señor, Dios de Israel, y consultan a su profeta Eliseo. Éste, antes de morir, anuncia la victoria sobre Siria con un gesto profético (vv. 14-21), y sus palabras se cumplen exactamente tras su muerte (vv. 22-25).