COMENTARIO

 2 R 14,1-15,22 

Con Jeroboam II y Zacarías, reyes de Israel descendientes de Jehú, se cumple la promesa que el Señor hizo a este rey (cfr 15,12), y termina el periodo de la historia de Israel marcado por el gobierno de la dinastía de Jehú (años 842-747 a.C.). Fueron tiempos prósperos para Israel, especialmente bajo el reinado de Jeroboam II (14,23-29). Pero una vez más el autor sagrado no muestra interés por el esplendor político o económico, sino que valora ante todo la conducta religiosa de aquellos reyes de Israel. Quiere resaltar que ese resurgir se debía a la paciencia del Señor que todavía no había decidido borrar a Israel de la faz de la tierra (cfr 14,27). Los reyes de Judá entretanto, aunque inferiores en fuerza, derrotados por el rey de Israel (cfr 14,12), o castigados por Dios con la enfermedad (cfr 15,5), representan en aquel tiempo, según el autor sagrado, la esperanza de futuro por ser los descendientes de David.

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