COMENTARIO

 2 R 15,8-12 

A diferencia de lo que sucede en Judá, en Israel, cuando un rey es asesinado, el asesino le sucede en el trono. La continuidad dinástica no se da en el reino del Norte: ahora termina la dinastía de Jehú, puesto que el Señor ya ha cumplido lo que había prometido (v. 12; cfr 10,30).

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