COMENTARIO
El rey de Asiria no sólo no renuncia a sus planes, sino que menosprecia al Dios que protege a Ezequías; le considera igual a los dioses de las otras naciones a las que los asirios habían vencido y sometido. Ésta es la cuestión que se plantea a lo largo de todo este relato: la singularidad del Dios de Israel como el único y verdadero Dios. Las palabras de Senaquerib reflejan por un lado la mentalidad de aquella época de que cada pueblo tiene su dios que le protege, pero, por otro lado, ponen de manifiesto que aquel rey apoyado en la fuerza militar asiria se siente superior a todos aquellos dioses. Su proyecto contra Jerusalén va a enfrentarlo al Dios vivo y verdadero. Con este motivo el texto bíblico nos ofrecerá a continuación, en la oración de Ezequías y en las palabras de Isaías, una nueva enseñanza sobre la unicidad de Dios y su proyecto de salvación.