COMENTARIO
Nada más sabemos de la profetisa Juldá. Podemos pensar que fue consultada porque vivía en Jerusalén (v. 14). La decisión divina viene justificada por la mala conducta de los antecesores de Josías. En cuanto a éste, no se le anuncia que morirá de muerte natural, sino que la desgracia que se avecina no sucederá en sus días (v. 20).
La versión latina interpreta que al rey se le estremeció el corazón al oír las palabras contenidas en el libro (vv. 18-19; cfr 2 Cro 34,27).