COMENTARIO

 2 R 23,31-35 

A la muerte de Josías, el pueblo elige rey a Joacaz, que no era el primogénito (cfr 1 Cro 3,15 donde se le llama Salum), sin duda porque seguía la línea antiegipcia de su padre. Pero el faraón Necó, terminada su campaña por el norte, vuelve a ocuparse de los asuntos de Judá y de Jerusalén. Ahora es Egipto quien domina en la zona, y Judá ha de someterse a su voluntad, de grado o por la fuerza, pagándole tributo. Al cambiar el nombre al rey de Judá (v. 34), el faraón quiere aparecer como el que actúa en nombre del Dios de Israel, pues el nuevo nombre, Yoyaquim, hace referencia a Yahwéh, mientras que el antiguo llevaba el teóforo genérico El (Eliaquim). Por otra parte repone en el trono al que tenía más derechos por ser hermano mayor.

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